¿Volví? - Parte 1

 A los 16 años inicié este blog, en el mismo año me inicié sexualmente. Esto lo acabo de notar viendo las fechas de las entradas anteriores, asique no se si puedo elaborarlo tan rápido. Pero viendo que esas entradas son 'amorosas', evidentemente necesitaba expresar mucho desde ahí y las cartas de amor no existían. Pero en ese entonces, hacia entradas muy esporádicas.

A los 19 años, fue donde realmente le daba un uso más frecuente y pienso que no fue casualidad, fue cuando hice uno de los cambios más grandes en mi vida. Y hoy, volviendo, tampoco de casualidad, estoy en un proceso similar. 

Si bien empecé a escribir a los 12 años (que hoy lo pienso y me parece una locura sobre todo por la calidad de los escritos que son mejores a cualquier cosa que pueda escribir hoy) a los 19 años fue donde más utilicé esta plataforma, momento donde a unos cuántos nos toca crecer mucho de golpe. No todos, los que tuvimos el privilegio de salir del pueblo e ir a estudiar una carrera, claro está. Pero que aunque nos creamos tan gigantes somos unos niños donde el mundo les duele un montón! Y en ese momento, no era moneda corriente la terapia entre adolescentes como hoy. 

El tema de ¿Cómo vamos a elegir lo que queremos para "el resto de nuestra vida" a los 18?, lo charlamos en otro momento. En lo que quería puntualizar es en EL DESARRAIGO.

Para mi, canceriana de manual, fue un montón dejar mi hogar y mi familia. Esta data tardó en caer claro, sobre todo por la chochera de ser una adolescente por fin libre y haciendo lo que yo quiera! ! ! Hoy ya con otro camino recorrido, pienso que la libertad, según en cuál ande tu mente, puede ser un regalo o una condena.  Pero hacia el segundo año, fue donde empecé a ser más consciente de ese cambio y crecimiento que estaba viviendo. 

Todos los años siguientes, hasta mis 31, fue un constante lidiar entre mente y corazón, por decirlo de algún modo. Siempre estamos entre mente y corazón, pero me refiero a: mi corazón estaba extrañando lo que yo consideraba hogar y mi mente me decía que estaba dónde tenía que estar. Como en cualquier elección, siempre hay algo que perdemos. Pero una cosa, es una decisión que tomás UNA vez, y otra estar eligiendo, y en consecuencia, perdiendo todos los días. 

Me acostumbré a convivir con la nostalgia, 12 años, casi la mitad de mi vida. Me acostumbré a ser funcional, sin la mitad del corazón en el momento presente. ¿Cómo iba a poder habitar el momento presente, sin una parte de mi? No logré en 12 años poder armar ese rompecabezas. Pero no lo logré, no por falta de herramientas, ni aptitudes. No lo logré, porque no quería. Porque busqué la ciudad más cercana para ir estudiar, porque no quería alejarme. Porque convivía con la idea de volver, tarde o temprano. 

Hasta que a mis 31, sentí que era el momento de volver. Acabo de tener uno de esos que llaman actos fallidos algunos, revelación otros. Quería escribir momento de VOLVER, y escribí: momento de VIVIR.

Momento de vivir. Es el mejor resumen para este momento. 

No era mi cierre planeado, pero la vida VS. los planes.Voy a terminar la sesión acá, y escribir la segunda parte. 





Comentarios

Nahuel Antu ha dicho que…
Sin duda ese desarraigo es uno de los procesos más complejos que nos tocan atravesar y es tan distinto en cada uno, pero a la vez tan familiar que es imposible no resonar con tus palabras. Algunos pasan la vida de una manera más automática y no toman dimensión de todo lo que conllevan estos procesos, se endurecen ante las condiciones de supervivencia y se vuelven funcionales a mecanismos automáticos que tarde o temprano pasan factura.

Es super importante dimensionar esos cambios, volvernos conscientes de toda esa transición interna, para que podamos cerrar ciclos y comenzar nuevas etapas con mayor sabiduría y compasión hacia nosotros mismos.

Gracias por compartir, me encontré en tu escrito con un espejo.

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